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Descenso en bicicleta por la Carretera de la muerte

Carretera de la muerte en bicicleta


La carretera de la muerte, también conocida como la carretera más peligrosa del mundo o la carretera de Los Yungas, es un espectacular y estrecho camino de piedras que comunica el altiplano boliviano con la ciudad de Coroico, situada en la llamada región de los Yungas, en la selva amazónica del norte del país.


Hasta el año 2006 esta carretera era usada por coches, autobuses y camiones que hacían maniobras imposibles cuando se cruzaban con otro vehículo en sentido contrario y tenían que compartir los estrechos 3 metros de anchura que tiene en algunos puntos. De hecho, el sentido de la marcha en esta carretera se realiza al revés que en el resto de Bolivia, es decir, los vehículos circulan por la izquierda para poder ver mejor el precipicio desde el lado del conductor y así apurar la rueda al borde del camino.

Ante los numerosos accidentes mortales que se producían año tras año, se construyó otra carretera y se abandonó el uso de este tramo tan peligroso. En la actualidad este fascinante camino es recorrido por ciclistas de todo el mundo.


Carretera de la muerte en bicicleta
Inicio tramo no asfaltado

Carretera de la muerte en bicicleta


Carretera de la muerte en bicicleta




Bajando la carretera de la muerte en bicicleta


Hasta minutos antes de contratar el tour a la carretera de la muerte me debatía entre las ganas de hacer este recorrido en bici y el miedo a no ser capaz de hacerlo. Afortunadamente decidí arriesgarme y probar, no perdía mucho por intentarlo, siempre quedaba la opción de abandonar si la cosa se ponía complicada.

¿Pero... como resistirse a bajar por una de las carreteras más espectaculares del mundo?

¿Sería de verdad tan peligrosa como para haberle puesto ese nombre?

¿Seria yo capaz de recorrer sus 65 kilómetros de longitud y sus 3.500 metros de desnivel en bicicleta de montaña? Yo, que apenas monto en bici y que con mi 1.50m de altura tengo problemas para encontrar bicis de mi tamaño.

Después de darle una y mil vueltas a estas preguntas, decidimos por fin entrar en la agencia Xtreme downhill y contratar el tour para el día siguiente. La chica que nos atendió intentó animarnos enseñándonos fotos del día anterior, pero su elección no fue muy afortunada al mostrarnos un video de una aparatosa caída (sin consecuencias) que sufrió un turista durante la bajada. Aun así, la decisión estaba tomada y ya solo quedaba pasar una noche llena de nervios por la experiencia que nos esperaba al día siguiente.

Empezamos el día muy temprano, en las oficinas de la agencia, donde nos recogió nuestro guía, Freddy y nuestro paciente conductor Paulino, al que tengo que agradecer que estuviera pendiente de mi en todo momento. Solo íbamos 4 personas en el grupo, dos brasileños y nosotros dos. El grupo con guía en inglés era bastante más numeroso, ¡a veces es una ventaja hablar español!

La furgoneta nos llevó hasta el punto de partida del recorrido, un lugar llamado "la cumbre" y que se encuentra a 4.700 metros de altitud. Llevábamos ya varias semanas en Bolivia y no teníamos síntomas de mal de altura o soroche. Por si acaso, en el desayuno nos pusieron unas hojas de coca. Después de desayunar en la cumbre, llegó el esperado momento de probar las bicis y familiarizarse con ellas antes de iniciar el descenso. No lo voy a negar, estaba muy nerviosa... ¿ sería capaz de acabar el recorrido?. El guía insistía en que llevaríamos la furgoneta detrás nuestro por si necesitábamos parar, descansar o abandonar en cualquier momento.

Lo mejor... ¡¡ el fantástico día soleado que hacía !! En esta zona es habitual que haya niebla y lluvia, pero nosotros tuvimos suerte y pudimos disfrutar de todo el recorrido con buen tiempo. Aunque es cierto que en el primer tramo hace bastante frío debido a la altura, según se va descendiendo la temperatura aumenta hasta hacer un calor abrasador.

El primer tramo de recorrido discurre por carretera asfaltada, para ir tomando confianza y para que nos hagamos a la bicicleta. Afortunadamente no había mucho tráfico y la bajada fue muy cómoda. Son más de 20 kilómetros de bajada, que algunos hicieron a bastante velocidad detrás del guía...yo iba un poco más despacio con la tranquilidad de llevar a Paulino, nuestro conductor, siempre detrás.

El asfalto se acabó y llegamos al inicio de la verdadera carretera de la muerte. Ante nosotros se extendía un camino serpenteante que bajaba hacia ningún sitio... ¿ por ese estrecho camino tendríamos que bajar sobre dos ruedas?. Sí, efectivamente, a partir de ese momento nos esperaban 45 kilómetros de piedras, cuestas sin fin, cascadas, precipicios de 900 metros, pero sobre todo paisajes increíbles de verdes montañas cubiertas de espesa vegetación que nos dejaron sin aliento... ¡¡en todos los sentidos!!

Hicimos varias paradas, para tomar un tentempié, para hacer fotos y videos en los puntos más interesantes, para ir quitándonos la ropa que al inicio nos fue imprescindible para soportar el frío y que ahora empezaba a sobrar. Yo tuve que hacer algunas paradas más para descansar mis doloridas manos que no paraban de accionar los frenos. El camino es todo bajada y en algunos casos las cuestas son muy pronunciadas, por lo que una persona poco acostumbrada a la bici como yo necesita frenar constantemente.

Los últimos kilómetros supusieron un reto para mí, no estaba segura de poder continuar y en más de una ocasión sentí ganas de abandonar y montarme cómodamente en el coche...pero ¿había bajado 60 kilómetros para abandonar cuando solo me quedaban 5?. Me pudo el amor propio y seguí hasta el final, hasta el pueblo de Yolosa, a 1200 metros de altitud. En la meta nos esperaba el guía y los dos brasileños que habían ido a mucho mayor ritmo que yo.

Pero, aunque llegué la última, y sin apenas fuerzas para saludar a la cámara que grababa nuestra llegada, estaba feliz, por haber superado el reto y por haber tenido la oportunidad de contemplar los espectaculares paisajes de los Yungas y disfrutar de la carretera de la muerte. ¡Una experiencia única, fascinante y divertida que hay que vivir aunque uno no sea un experto ciclista!


Carretera de la muerte en bicicleta
Tramo asfaltado

Carretera de la muerte en bicicleta


Carretera de la muerte en bicicleta
Carretera de la muerte

Carretera de la muerte en bicicleta


Carretera de la muerte en bicicleta
¡ Sobrevivimos a la carretera de la muerte !


¿Con quién reservar el tour a la carretera de la muerte?


En el centro de La Paz hay infinidad de agencias que ofrecen el tour a la carretera de la muerte. Pero es muy importante elegir una buena compañía para realizar este recorrido. Hay que tener en cuenta que nuestra vida dependerá del buen funcionamiento de las bicis, del buen estado de los frenos y del equipo que nos proporcionen. Unos frenos en mal estado pueden provocar un accidente, que puede ser mortal teniendo en cuenta la estrechez del camino y los profundos precipicios de hasta 900 metros.

Por ello, es vital elegir basándose en las recomendaciones y opiniones sobre seguridad de otros viajeros.

Nosotros elegimos Xtreme downhill por las buenas opiniones que leímos sobre ellos en la red, por sus 15 años de experiencia en esta ruta y por tratarse de guías bolivianos. Otras compañías están regentadas por extranjeros, y preferíamos una agencia local con guías locales.

Después de la experiencia podemos corroborar las buenas opiniones sobre esta agencia. El material estaba en muy buen estado, nos dieron un completo equipamiento incluyendo ropa, guantes, casco cerrado, rodilleras y coderas. El guía dejó que cada uno fuéramos a nuestro ritmo, sin agobiarme por ir más despacio ni condenar al aburrimiento a los que iban más rápido y no tenían porque esperar por mi. Llevando la furgoneta siempre detrás, yo iba tranquila y los demás también.


Carretera de la muerte en bicicleta
Tramo asfaltado

Carretera de la muerte en bicicleta
El espectacular paisaje de  Los Yungas

Carretera de la muerte en bicicleta
Haciendo un descanso

Carretera de la muerte en bicicleta
Nuestro reducido grupo

Carretera de la muerte en bicicleta - Los yungas


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