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Viaje al centro de las minas de Cerro Rico en Potosí


Minas de Potosí


La ciudad colonial de Potosí está situada a los pies de una montaña de forma triangular casi perfecta, como si hubiera sido dibujada por un niño. Esta montaña que se ve desde cualquier punto de la cuidad y que impresiona al visitante no es otra que el famoso Cerro Rico, la mayor mina de plata de Sudamérica durante la época colonial. Los conquistadores sacaron de allí toneladas de este preciado mineral que sirvió para financiar al imperio español.

En la actualidad ya no queda plata en las minas, pero se siguen explotando sus entrañas para obtener otros metales. El cerro rico es hoy en día un entramado de pasillos, un laberinto de cuevas, escaleras, pozos, que asemejan a un gigantesco hormiguero.

Un total de 460 minas, entre las antiguas y las nuevas, han hecho que el Cerro Rico esté en peligro de colapsar. La montaña tiene tantos agujeros que es probable que en un futuro no muy lejano no pueda resistir más y se desplome. Pero mientras eso no ocurra, la principal fuente de ingresos de Potosí proviene de la explotación minera, de las más de 50 cooperativas que trabajan las minas.



Un poco de historia sobre Cerro Rico


El tesoro que escondía Cerro Rico fue hallado por casualidad, hace casi 500 años, cuando un pastor de llamas fue en busca de uno de sus animales extraviado. Como se le hizo de noche, encendió una hoguera para calentarse y pasar la noche. A la mañana siguiente, debajo de la fogata y fruto del calor intenso, aparecieron hilos de plata. El pastor lo pudo explotar durante poco tiempo, porque pronto los conquistadores se enteraron y tomaron posesión en nombre de la corona española de todo Cerro Rico y de sus riquezas.

Así, en 1547 comenzaron a explotarlo, siendo el Cerro Rico de Potosí la mayor reserva de plata del mundo en aquella época, aportando al imperio español ingentes cantidades de tan preciado mineral aunque a costa del sufrimiento y esclavitud de los indígenas.

Hoy en día, y casi 500 años después, Cerro Rico continúa activo si bien la cantidad de plata es escasa y se explota principalmente por el zinc.

Minas de Potosí
Cerro Rico desde Potosí


Minas de Potosí
Cerro Rico


La visita a las minas de Potosí


Parece una locura, pero no lo es. Entrar en las minas que están activas en la actualidad es posible. El turismo se está convirtiendo en una importante fuente de ingresos en Potosí, y muchos antiguos mineros enseñan a a los turistas el interior de las minas donde antes trabajaban.

Aquí surge la controversia, ¿es licito visitar estas minas en las que las condiciones de trabajo son tan denigrantes y peligrosas? ¿O por el contrario, pensáis que la visita a las minas es una manera de aportar una fuente de ingresos a antiguos mineros que han abandonado esa penosa labor?.

Habrá opiniones para todos los gustos, habrá quien decida no entrar porque su ética se lo impida, pero si finalmente optáis por entrar, aquí o contamos nuestra experiencia.

Controversias aparte, lo que si es cierto es que el tour a las minas activas es una de las visitas más raras que hemos hecho a lo largo de muchos viajes por el mundo.






Minas de Potosí
Entrada a las minas

Nuestra experiencia en el interior del Cerro Rico


La visita dura toda la mañana. Tras recogernos en el hostal a las 9:30h caminamos hasta la agencia para hacer el pago y dejar nuestros datos. Desde allí nos llevan a un local cercano para enfundarnos en unos enormes trajes y unas botas que nos hacen parecer ridículos. Al principio piensas que es una parafernalia inútil y que solo es un "teatro" para hacer la visita más emocionante para los turistas, pero una vez en el interior de la mina te percatas de que el traje es imprescindible para protegerte del polvo, los raspones contra las paredes, etc.

Como acompañamiento a estos vistosos trajes rojos, nos colocan un casco con linterna. Esto último es de uso obligado si no queréis acabar con más de una brecha en la cabeza. Los techos de la mina son muy bajos y los golpes habituales. Y para completar el atuendo nos dan unas mochilas de saco para poder llevar nuestras cosas sin que se manchen de polvo. Finalmente nos separan en dos pequeños grupos, en español y en inglés. Solo vamos 4 personas con cada guía.

Nos dirigimos en primer lugar hacia el mercado de los mineros que se encuentra en la plaza del Calvario. Allí nuestro guía, Alvaro, nos lleva hasta una pequeña tienda donde los mineros compran todo lo que necesitan para pasar el día trabajando: alcohol de 95 grados apto para beber aunque parezca increíble, hojas de coca y lejía (ceniza de quinua) que sirve para salivar y quitar la acidez que deja la coca. También venden sin licencia ni requisitos dinamita, mecha y detonantes. Hace algunos años estos productos los vendían en los puestos callejeros del mercado, pero ahora los venden en locales cerrados que tienen que cumplir una normativa. Antes de marcharnos compramos unos regalos para los mineros, hojas de coca y leche.

La segunda parada la hacemos en la planta donde se procesa el mineral. Este lugar llamado "El Ingenio" está en la ciudad, a unos kilómetros de la entrada a las minas. Allí podemos ver como se separa el mineral del resto de material que llega en los camiones y como se prepara mediante productos químicos y pasándolo a través de una serie de máquinas que hacen la labor que antiguamente se realizaba a mano.

Tras la visita nos dirigimos hacia la entrada de una de las minas. La puerta da poca confianza, se trata de un portón de madera estrecho y con aspecto de ir a caerse de un momento a otro. Nada más entrar nos invade el polvo, el ambiente es casi irrespirable durante unos metros. Luego mejora y podemos ver la red de pasillos que nos espera. Todo el recorrido se hace por zonas muy estrechas y de techos bajos. Las personas de baja estatura como yo tenemos ventaja en este caso. No me quiero imaginar como acaban la visita los más altos que tienen que ir casi todo el tiempo encorvados.

Recorremos metros de pasillos apuntalados con maderas hasta llegar a la zona de trabajo de Don Paulino, el primer minero que conocemos durante nuestro recorrido. Este minero de 50 años lleva trabajando en Cerro rico desde que era un niño. Apenas nos habla durante el tiempo que pasamos en su zona de trabajo, hemos llegado en su momento de descanso y está mascando hojas de coca incansablemente.

Bajamos y subimos endebles escaleras de madera y visitamos a otro minero, Ivan, que lleva 25 años trabajando en la mina, desde que tenía 13 años. Ivan es muy hablador y nos cuenta parte de su vida. Se toma un descanso y nos acompaña junto con Santos, otro minero, a la zona donde se reúnen los mineros. Al menos Ivan y Santos están cerca y pueden hacerse compañía durante los cortos periodos de descanso.

Alvaro, el guía, nos cuenta que cuando era niño se perdió durante un día en el laberinto que forman las innumerables minas que se han ido creando a lo largo de estos 5 siglos de explotación. Su padre era también minero y le encontró después de muchas horas. Ahora, Alvaro se mueve por estos intrincados caminos sin problemas. Nosotros hubiéramos sido incapaces de salir de allí después de caminar cerca de dos horas por la mina donde trabajan Paulino, Santos, Ivan y tantos otros que pasan todo el día encerrados en el corazón del cerro Rico.

La experiencia que se vive entrando en este lugar es agridulce. Por un lado es una experiencia fascinante y única, difícil de olvidar y de vivir en otro lugar del mundo. Y por otro lado, es muy duro comprobar que a día de hoy hay muchas personas que viven y trabajan en condiciones infrahumanas. No entrar en las minas de Potosí no hace que las condiciones de esta gente cambien. Lo único que pasa es que nuestros ojos y nuestro corazón se quedan más tranquilos por no haberlo visto, aunque exista igualmente.


Minas de Potosí
Planta de procesado del mineral

Interior minas Potosí
Interior de las minas


Consejos para hacer el tour


  • La excursión NO es apta para todo el mundo. Tienes que tener buena movilidad ya que se sube por escaleras, se atraviesan agujeros en los que pasas justo, tienes que ir agachado mucho tiempo e incluso gateando...y todo está oscuro y en ocasiones con mucho polvo.
  • Aunque te parezca innecesario, compra una mascarilla para entra en las minas. En ocasiones hay tanto polvo que se hace difícil respirar.
  • Si eres claustrofóbico, esta no es tu visita. Los pasillos son muy estrechos y oscuros.
  • Lleva la cámara de fotos bien protegida si no quieres que se estropee por el fino polvo que lo inunda todo en algunas zonas. Nosotros optamos por dejar la cámara en el hostal y llevar solo el móvil. Fue una buena decisión.


Agencias que hacen el tour a las minas


Hay varias agencias que hacen el tour al interior de las minas. Dos de ellas son más conocidas porque están recomendadas por libros de viaje: Bigdealstours y Greengo tours

Nosotros nos dejamos recomendar por el hostal Casa Blanca en el que estábamos, y contratamos la visita con Potochij Tours. Una agencia pequeña cuyos guías son antiguos mineros.


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