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Kharanaq, Chak Chak y Meybod: los alrededores de Yazd

Minarete vibrante de Kharanaq cerca de Yazd en Iran


Yazd, aparte de para disfrutar de unas de las mejores puestas de sol de nuestro viaje a Irán, nos sirvió de base para hacer una excursión de 1 día que nos acercó al pueblo abandonado de Kharanaq, construido de adobe y conocido por su minarete vibrante, a Chak Chak con su templo del fuego zoroastriano y a la ciudad de Meybod que destaca por los restos de su castillo de adobe.


Cómo visitar Kharanaq, Chak Chak y Meybod desde Yazd


Una vez en Yazd es facilísimo organizar esta excursión por libre. Puedes ir a cualquier agencia (más caro) o como nosotros contratar los servicios de cualquier taxista que hable inglés que te hará de chófer y de guía turístico durante todo el día.

En nuestro caso un taxista que nos llevó al hotel nos ofreció la excursión. Hablaba un inglés muy correcto por lo que acordamos el precio (1400000 riales, unos 30€) y al día siguiente no solo nos hizo de chófer y de guía improvisado, sino que tras visitar Meybod nos invitó a comer a su casa con su mujer y sus dos hijas pequeñas. Ahí acabamos haciendo figuras con plastilina con una niña iraní que solo hablaba persa, mientras su madre cuidaba a la otra hija de pocos meses y el padre se echaba la siesta antes de devolvernos a Yazd. Desde luego no podemos quejarnos de la hospitalidad iraní.


La visita de Kharanaq, Chaq Chaq y Meybod

1.- Kharanaq y su minarete vibrante

Tras recogernos en Yazd, nos dirigimos a Kharanaq (80 kilómetros, 1 hora).

Habíamos leído que Kharanaq era un pueblo abandonado con casas de adobe y lo primero que nos sorprende es que este pueblo abandonado se encuentra completamente pegado a la parte “nueva” del pueblo en el las construcciones son todas de ladrillo. Es decir Kharanaq no es un pueblo apartado y perdido como lo es Masuleh, sino una zona dentro del actual pueblo.

Tras esta primera sorpresa, nos adentramos en un caravanserai restaurado para comprar el ticket y acto seguido vamos hacia el pueblo abandonado de Kharanaq con sus casas de adobe, sus callejones….ahí la cosa ya cambia y se pone interesante.

Entramos en varias casas con sus pequeñas habitaciones abandonadas, las cocinas distinguibles por el hogar para el fuego. También pasamos a algunos corrales para animales y nos acercamos hasta la mezquita con el conocido minarete vibrante. Este curioso minarete está hecho con ladrillos de adobe y cada cierto espacio tiene insertadas cuñas de madera, que se encargan de absorber el movimiento en caso de terremoto, lo que hace que el minarete se mueva pero no se resquebraje y caiga, y eficaz tiene que ser porque permanece en pie a pesar de los terremotos que ha soportado. Antes se podía acceder a lo alto del minarete por una diminuta escalera, y al moverte lograbas que se moviera ligeramente, algo que hoy no podemos comprobar porque la puerta de acceso tiene una verja y un enorme candado.

Continuamos nuestro paseo por la parte baja de Kharanaq y bajamos hasta el río que en estos meses está completamente seco pero desde el que se tiene una buena vista de todo el pueblo. Nos sorprenden que a pesar de lo desértico del lugar, hay varios terrenos con pistachos, granados e incluso en un campo una señora se afana en recolectar los tomates de unas tomateras, no muy lucidas de aspecto pero que produce unos tomates muy sabrosos.

De pago: 50.000 riales (poco más de 1€)
Se tarda en visitarlo: poco más de 1 hora.

Kharanaq
Calles de adobe en Kharanaq
Kharanaq
Calles de Kharanaq
Kharanaq
Kharanaq
Kharanaq
Minarete vibrante de Kharanaq
Kharanaq
Minarete vibrante de Kharanaq
Kharanaq
Kharanaq

2.- Chak Chak y el templo del fuego Pir-e Sabz

Abandonamos Kharanaq y nos dirigimos a Chak Chak (40 km, 45 minutos). Allí se encuentra uno de los templos de fuego zoroastrianos, muy venerado por los seguidores de esta religión.

El lugar puede que tenga interés para los zoroastrianos, pero si nos deshacemos del interés religioso lo que encontramos es una montaña con una cueva a la que se llega tras subir unos 200 escalones. Para entrar nos tenemos que descalzar y colocar una chanclas de plástico, ya que el suelo está mojado por el agua que se filtra por el techo de la cueva. Además los hombres nos colocamos un gorrito de papel que nos da aspecto de ayudantes de panadero. Con ese aspecto entramos al interior del sagrado recinto y tan solo hay unos pequeños fuegos cuyas mechas se nutren de unos cuencos de aceite y unas pequeñas ofrendas. ¡No hay nada más!, por lo que creemos que no merece la pena la visita.

Al bajar pasamos por varios zonas techadas y diáfanas. En una de ellas unos 30 jóvenes se divierten cantando y bailando....hoy es viernes, pero no sabemos que celebran ... nos invitan a unirnos a la fiesta.

Gratis.
Se tarda en visitar unos 30 minutos.
No merece la pena.

Chak Chak
Chak Chak
Chak Chak
Interior de Chak Chak


3.- Meybod

Decepcionados con Chak Chak seguimos carretera hasta la ciudad de Meybod (53km, 50 minutos). Esta ciudad, aprovechando su relativa cercanía a Yazd (distan 50 km) está intentando promocionarse como destino turístico, aunque si dispones de poco tiempo es preferible dedicárselo a Yazd.

¿Qué ver en Meybod?

3a.-Castillo Narin o Nareen (Naranj Qal´eh) o castillo de Meybod

Se trata de un castillo construido de adobe, pero muy deteriorado por lo que quedan un par de torres defensivas y una pequeña zona interior en la que visitamos varias minúsculas y abandonadas dependencias. La verdad es que salvo las torres defensivas construidas con ladrillos de adobe que forman un gracioso dibujo, poco más hay en el castillo. De hecho, la torres defensivas se ven desde fuera sin pagar y el interior no tiene mucho interés.

Desde lo alto del castillo si que se tiene una buena vista de los alrededores de la parte antigua de Meybod, que como Yazd, está formada por casas de adobe con algunos badgirs.

De pago 150000 riales (3,2€)
Se tarda unos 30 minutos

Castillo Narin Meybod
Castillo Narin
Castillo Narin Meybod
Castillo Meybod
Castillo Narin Meybod

Castillo Narin Meybod
Torres defensivas del castillo


3b.-Meybod Yakhchal (refrigerador)

Se trata de un depósito de hielo de unos 400 años de antigüedad pero que ha sido restaurado. Desde fuera se ve una enorme forma cónica construida con ladrillos de adobe. Una vez dentro vemos un gran pozo en el que se metía el hielo, que en las noches frías se formaba en unas pequeñas piscinas que hay en el exterior del “refrigerador”.

Es curioso pero no creo que justifique el precio de la entrada ya que se ve en menos de 5 minutos.

De pago: 100.000 riales (2,2 euros)
Tiempo de visita 5-10 minutos

Meybod Yakhchal (refrigerador)
Techo del refrigerador de Meybod
Meybod Yakhchal (refrigerador)
Interior del refrigerador

3c.-Dovecote Tower o Torre de palomas

No llegamos a entrar ya que se trata simplemente de un antiguo edificio en cuyo interior las paredes están repletas de unos orificios que servían como nidos de palomas. El objetivo no era la cría de palomas como tal, sino sus excrementos o guano que antaño constituía un fantástico abono. Tras abandonarse la producción de guano estos edificios, que los hay en varias ciudades de Irán, se abandonaron.


3d.-Caravanserai

Se trata de un caravanserai muy reformado y muy similar al que habíamos visto por la mañana en Kharanaq. Afortunadamente es gratis, porque si no creemos no merece la pena la visita.



El regreso a Yazd


Tras haber completado las tres visitas que teníamos planeadas (Kharanaq, Chak Chak y Meybod) creo que solo merece la pena Kharanaq y siempre que visitarla no le quite tiempo a Yazd, que realmente me fascinó.

De Meybod a Yazd hay 55km, unos 40 minutos, pero nosotros hicimos una parada en casa del taxista, donde nos invitó a comer, sin duda una experiencia inolvidable.



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